ElEgocentrismo
El distanciamiento entre los
seres humanos, suele ser producido
por males que aquejan el interior de
la
persona,
envenenándolo,
lacerando su ternura, transformando
a la criatura sentimental en máquina
moviente
creyéndose
autosuficientes, automatizada, vacía
de moral, hermandad, repeliendo al
entorno que rodea sin importar el
tipo de cercanía que exista. El
egocentrismo se ha convertido en
una epidemia que se irradia alojándose fácilmente en la
existencia de los seres humanos, concediéndoles autonomía en el
pensar y el actuar desmesurado que los hace ciclópeos amantes
de su propio destino.
El término egocentrismo, se compone de dos voces Ego (yo)
y centro (a sí mismo). Que se traduce como la atención primordial
del sujeto hacia sí mismo, su único ser personal es el punto de
partida y de llegada, sus intereses personales traspasan límites
minimizando al otro categóricamente, es decir, la balanza jamás
marcará signos de equidad, sino valores que propicien
desigualdades, diferencias y minucias, primando únicamente
intereses y opiniones propias, menguando así cualidades ajenas.
El ser egoísta del hombre es un código que ha estado
presente siempre en su existir. Desde los inicios de la creación se
cavila que el hombre solo se interesó en sí mismo, dando aforo en
su vida al pecado original que lo ha manchado para siempre,
cargando con el sufrimiento y recibiendo como precio la ineludible
defunción que atormenta a la humanidad entera y así han
transcurrido los años y el peso de culpa ha sido cada vez mayor.
Haciendo un recorrido por la vía humana, se acentúa que la
niñez es la etapa de egocentrismo explícito porque el niño conoce
el mundo según una sola perspectiva, la de él mismo (Canales,
2013). La presencia de rechazo hacia su entorno es momentáneo
porque sus sensibilidades suelen ser dóciles y llevaderas, luego
pasa el tiempo y se presentan casos de compartir e interesarse
por el otro quizás por ser etapas de atracción haciendo que el
interés se torne condicionado, pero la etapa de mayor
preocupación es la adulta, porque sus intereses juegan solo para
su partido, obviando al otro, porque es otro y no es parte de sí. Y
se dice, grave por ser actos premeditados que ensalzan el
momento de sentirse flor de jardín, pero que al transcurrir el
tiempo lo convierten en madera apolillada, su elevación es rápida,
pero también su caída será fuerte y desquiciante.
Es la falta de afecto, de autoestima y sufrimientos ocultos
los factores que inciden en la formación de una persona egoísta
con visión de ser el único en el mundo, el ganador, el galán, el
fuerte, el que todo lo sabe y lo puede, en el lugar que está y donde
se proyecta estar. El poder y el placer se han convertido en las
dos fisuras que han sujetado al hombre en sus redes
imposibilitando oportunidades, pero si enlazando una sola
elección de pensar en sí mismo, elogiando su existencia,
fabricando su propio monstruo de inequidad humana como el
único prurito que satisface sus necesidades diarias.
Todo empieza en lo doméstico del individuo, luego sale de
su corazón cada acción maquillada y justificada como buena la
misma que vitaminiza al egoísmo, propagándolo fácilmente hacia
otros seres viabilizando la anidación en sus vidas, expandiéndose
el tósigo por sus venas, debilitando y lacerando el alma,
rompiendo los importantes lazos de convivencia.
Es así como la autoestima humana cada día se torna más
laxa y endeble por las limitaciones y encarecimientos del sujeto
pensando que todas las prestezas, atenciones y convicciones
giran centradas en sí mismo, se convierte en una persona incapaz
de ver los espacios más allá de ella (Morales, 2011).
Diversas teorías se han fundamentado acerca del
egocentrismo y sus múltiples consecuencias que arropan a la
persona, sus principios, proyectos de vida, lo han privado de la
felicidad (Gaibor, 2015). Y todas concuerdan en que este cardo no
solo estimula, sino que importuna la vida del hombre, haciéndole
creer autosuficiente galanteador de un futuro imaginario, donde
las estrellas que brillan será cada tormenta pidiendo a gritos el
pronto auxilio de los demás, porque cada paso, actividad, palabra,
pensamiento serán señas de negligencia y causantes de
sinsabores para su vida y en las de los demás.
Mientras los años han transcurrido el hombre ha ido siempre
en búsqueda de mayor humanización, de cosas que satisfagan
sus gustos, de respuestas a sus preguntas, de compañía para su
soledad y un sin fin de cosas que se ha propuesto, pero su
debilidad ha crecido y cada tropiezo ha sido signo de conversión
hacia el egoísmo perdiendo su conexión con el hermano, amigo,
compañero y con la sociedad entera, es decir, ha aparecido el
hombre aislado, por cuestiones desde las más ínfimas hasta las
másjustificables para sí mismo.
En materia política, religiosa, educativa, laboral, etc., ha
estado y seguirá habitando el egoísmo, porque los intereses
propios jamás desaparecerán y al mostrarse implícitos parecen
extintos y todo se percibe normal, los artificios cada vez son
mayores y las relaciones humanas cada vez más irrisorias. La
sociedad ha configurado individuos con caracteres sumamente
exóticos que más pareciera que cada persona está compuesta de
distintas capas que envuelven su integridad humana.
Por lo tanto, cabe enfatizar que el hombre es un ser
inacabado, es un rompecabezas que se va armando mientras el
tiempo pasa, algunos hombres logran completarlo, otros corren el
riesgo de ser un castillo de naipes que una simple brisa puede
terminar con todo. El egoísmo no solo es término, un concepto
que todos sabemos, sino un peyorativo mal que carcome el
espíritu humano por cada acción errónea cumplida. Por ello,
cultivar un ser humano con valores ético-morales será la
gigantesca y delicada obra, para que los réditos que se cosechen
sean satisfactorios y permitan comprender al otro, brindándolo
soporte y séquito en sus múltiples miserias.